Se nos acercó Daniel (o Danny) de nuevo.
-¿Qué quieres?- le preguntó Nora algo borde.
-¿No os iba a invitar a un helado?
-No, ya da igual- le contesté-. ¿Cómo vas a invitar a dos desconocidas a un helado?- le expliqué y "argumenté"- Además, ¿y si nos pones algo en los helados? ¿No eres un terrorista?- le sonreí.
Rió y Nora también. Yo luego intenté parecer que estaba "seria".
Tosí falsamente y dejaron de reír.
-Va zorrilla, ¡que es gratis coño! ¿Sabes que también tenemos que comer con- miró su cartera- sólo 65 euros?- me argumentó Nora.
-Va que tu amiga tiene razón- me insistió Danny.
-No. No te conozco de nada, no puedo dejar que me pagues un helado. Va Nora entremos.
Estiré a Nora hasta llegar a la dependienta y pedimos los helados. Al acabar, fuimos a pagar.
-Ya han pagado vuestros helados- nos dijo la dependienta.
-¿Qué?- preguntamos Nora y yo a la vez.
-Ese chico- señaló a Danny-. Él lo ha pagado todo.
Nosotras asentimos y Nora se quedó ahí delante de la dependienta. Yo fui hacía él.
-¿Pero tu que haces?
Le pregunté.
-Si no me dejas tú pagar, pago yo por mi cuenta.
-No, no puedes pagar. Enserio.
-A ver como te llames- me miró a los ojos-. Si te digo que pago yo, pago yo. ¿Ok?
-A ver Danny- hice una pausa-. Tu ni siquiera sabes como me llamo. Así que; ¿cómo me vas a pagar un helado si no sabes ni mi nombre?
-Bueno sí, no sé tu nombre. Pero me caes bien, bueno caes todavía no te conozco, pero más o menos de las dos veces que te he visto.
-Sí bueno, adiós.
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