-Yo soy el "terrorista"- hizo comillas con los dedos-. Que conociste ayer en un banco- me sonrió.
-Ah...- pensé un poco-. vale- le dije mientras asentía.
-Sigues sin saber quien es- me afirmó Nora-. ¿No?
-Ajá- le contesté siguiendo asintiendo.
-Aver, soy el chico que te encontraste ayer en un banco- dijo diciendo un espacio largo entre cada palabra-. ¿Lo has entendido?
-¿El chico con el que me encontraría "si el destino lo decide así"?- le hice las comillas en el aire. Asintió.
-¿Queréis que os invite a un helado?- preguntó.
-Hum...- pensó Nora-. Por mi vale. ¿Sh- no acabó de decir "eila" porque le tapé la boca.
-No le digas mi nombre que ami tampoco me ha dicho él el suyo- le dije. Ella asintió.
-Si adivinas de que color tengo los ojos te lo digo.
-Hum... Ok- pensé y le dije los ojos de Danny, no iba a acertarlo seguramente, pero da igual:- ¿Azules?
-Sí. Me llamo Daniel.
-¡Te llamas como mi cantante preferido!- salté y lo abracé emocionada. Vale, dramaticé un poco. Me separé de él y le dije seriamente:- Ok, yo también te digo mi nombre si adivinas el color de mis ojos- me tapé los ojos con unas gafas de sol que había cogido.
Pensó durante un buen rato hasta que se decidió por un color.
-¿Verdes?
-¡Meeeeeeeeeeeeeeeeeeeec! Lo sentimos, ha fallado la pregunta. Sh- reaccioné-, digo; la chica a la que le estás hablando no te dirá su nombre.
-Sé que empieza por "Sh"- "chuleó" de lo que sabía.
-Y yo sé que te llamas Danny.
-¿Danny?
-Bueno, ya te he puesto mote. Ja, ja.
-She- reaccionó-. Digo, puta, ¿vamos a comprar los helados?
-Ok puta zorra- y fuimos hacia dentro.
Daniel nos miró con cara de: ¿Pero no eran amigas?
Nora retrocedió hacia Daniel.
-Son motes cariñosos- le dijo Nora a Danny, él simplemente asintió. Vino de nuevo hacia ami y entramos a la heladería. Bueno, más bien cafetería.
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