-¿Sí? ¿Sheila?- preguntó Nora cuando la llamé por el móvil.
-Nora... ¡A que no sabes!- le grité entusiasmadísima por el móvil a Nora.
-¡No! ¿Qué?- gritó ella, pero no tanto como yo.
-¡He conseguido entradas para ver a Danny en el Palau Sant Jordi!- grité saltando de la alegría.
-¡Sí!- gritó no tan entusiasmada-. Bueno, al menos su música es buena, ¿no?- me preguntó.
-Voy a tu casa para recogerte y vamos al centro comercial, ¿sí?- le dije.
-Vale- me contestó.
Me fui a duchar y me vestí con una sudadera gris y unos pitillos fucsias.
-Mamá, papá, salgo al centro comercial con Nora, ¿ok?- les grité cuando ya estaba saliendo.
-¡Vale! ¡Cuídate!- me contestaron los dos a la vez.
Salí y de camino había un parque, entonces me senté en un banco a pensar un poco. Estaba cansada.
Me hundí tanto en mis pensamientos que llegué a empezar a llorar al pensar en mi padre y mi madre.
Le envié un SMS a Nora de que llegaría un poco tarde. Suerte que ese día no me había maquillado, sino estaría fatal... Sin darme cuenta se me acercó alguien, no le di la mínima importancia.
-Hola- me dijo sonriente.
-Hola- intenté sonreír pero fallé en el intento.
-¿Por qué lloras?- me preguntó, iba directo al grano.
-Por nada- me contestó.
-La gente no llora sin motivo, tienes que tener algo que te angustie por dentro para llorar- me contestó. Levanté la cabeza y tenía ante mi un chico con una sudadera y unas gafas de sol.
-¿Por qué llevas gafas de sol? Estamos en pleno invierno- le pregunté.
-Cuando tu me contestes porque lloras yo te digo lo de las gafas- me contestó.
-Lloro porque mi situación en casa va cada día a peor. Ahora dime tu como te llamas y porque llevas gafas de sol en pleno invierno- le contesté.
-Primero; no te diré como me llamo, prefiero mantener la intriga, segundo; llevo gafas de sol para que no me reconozcan- me contestó tan tranquilo.
-¿A caso eres un terrorista?- le pregunté empezándome a reír.
-No- soltó una carcajada-. Sólo quiero mantener mi identidad en suspense. ¿Qué haces hablando con un desconocido?- me preguntó.
-No lo sé-le dije y solté un suspiro-. Eres tú quien me ha empezado a hablar. ¿Y tú? Yo también soy una desconocida para ti.
-Al menos no hablo con un terrorista.
Reí, me hacía sentir bien aquel "chico misterioso". Miré mi reloj del móvil. Las 12:30h. ¡Nora!
-Lo siento, me tengo que ir. He quedado.
-Vale, bueno dime una cosa. ¿Nos volveremos a ver?
-No lo sé. Tal vez.. ¿Tu que crees?
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